Malos hombres, malas mujeres

Según el diccionario, la maldad es la carencia de bondad que debe tener un ente según su naturaleza o destino. A lo largo de la historia hubo muchos hombres y mujeres como Hitler, Isabel Báthory (la condesa sangrienta) y Ranavalona considerados auténticos dueños de la maldad; sin embargo, en cuestión de parejas, no sabemos si fueron así de malos o si alguno de nosotros podría llegar a ser como ellos.

¿Han escuchado alguna vez la siguiente frase que, a pesar de ser algo fantasiosa, contiene una verdad profunda?:

Que te rompan el corazón es lo más parecido a que te muerda un zombi; te conviertes en un monstruo que lastima a otras persona”.

La gran pregunta es: ¿a quién no le rompieron el corazón?. Esta es una de las razones por las que las personas pueden convertirse en malas (hay otras razones que por el momento las dejaremos de lado) y por eso es que hay esa otra frase que dice “en la vida estamos para romper y que nos rompan el corazón” … Todos hemos vivido lo mismo, unos en más medida que otros pero, en cualquier caso, termina siendo una experiencia que hiere y que puede cambiar nuestro modo de ser.

Muchas veces un dolor fuerte, causado por una infidelidad o una ruptura, viene de la mano de antecedentes que, por dejarlos pasar o no prestar atención, terminan siendo esa mordida de zombi que te contagia y te impulsa a continuar esa cadena.

Contemos una historia para ilustrar mejor esta famosa idea de portar un virus zombi e irlo extendiendo en los demás:

El chico: Inmaduro, manipulador, controlador, amante de la música y de su banda, fiel a sus amigos, terminando una relación de 2 años.

La chica: Mal genia, complicada, sus amigos eran más importantes que su familia, saliendo de una relación de 2 años.

Estos antecedentes muestran un factor común: fin de una relación, aunque las rupturas hayan sido por circunstancias diferentes. A él le cuernearon y ella se aburrió de su pareja porque logró tener absoluto control y ya no le interesaba.

Ambos se conocen y ella se encanta con el muchacho, su nuevo príncipe azul. Él, por su parte, creía que debía “entrar con alguien” y como fue una opción para evitar la soledad, estableció una relación con la chica. Ya de pareja, él era quien la dominaba, podía hacer y deshacer sin importar el daño que cause. Él adoptó el papel de romper el corazón sin saber que ella también aprendía y que incluso lo superaría, si se quiere, al invitar a un tercero a esa relación de dos: le fue infiel.

Cuando estás contagiado del virus, o de estas ganas de ser malo, el sabor de la venganza es bueno. Cuando él recibió la noticia, lo obvio fue terminar la relación, pero ella insistió en volver para dar inicio a una batalla sin cuartel, de venganza tras venganza (por parte y parte). Terminaron 5000 veces y regresaron 4999. Después de mucho tiempo, en un momento de lucidez, se dieron cuenta al fin de que no valía la pena seguir alimentando esa sed de ira y que lo mejor era alejarse definitivamente para que cada uno sea feliz en sus vidas… Hay que ser conscientes de que cuando se termina una relación no hay marcha atrás: una servilleta no se utiliza 2 veces.

El ser humano, como lo hemos dicho en otras ocasiones, está lleno de emociones buenas o malas. No sabemos hasta qué punto estas emociones pueden causar daño pero al menos para mantener una relación estable, porque tampoco existe aquella perfecta, se debe tener en cuenta lo siguiente:

  • Corazón limpio (superar relaciones y perdonar)
  • Mente lúcida (control de emociones)
  • Espiritual (ser fiel a la fe que se tenga)
  • Físico (sentirte bien contigo)

Esto te puede librar de muchos fracasos y te ayudará a identificar cuándo esa persona debe ser algo más que una amistad.

La analogía con un zombi se da porque aquellas personas que han sido heridas y actúan debido a eso, alimentando su ira y deseo de hacer lo que les hicieron, actúan como este muerto resucitado… parecería que sus comportamientos son mecánicos, privados de una voluntad original. En la etimología de Angola justamente nvumbi significa un cuerpo sin alma y así es como catalogamos a estos hombres y mujeres malos.

Frente a un momento triste o frustrante que puede afectar nuestra forma de ser, el secreto es no darle espacio a la venganza ni dejar que el despecho guíe nuestros actos. La vida es muy corta como para lidiar con gente idiota, así que mejor evita unirte a ese grupo… al fin y al cabo, así como hay gente mala, existe gente buena y encantadora.

3 Responses to Malos hombres, malas mujeres

  1. Jose says:

    Una pregunta para todos. Si es que hemos ignorado el concejo de arriba de evitar la “gente mala” e inevitablemente nos enamoramos de esa persona sin corazón, ¿Ustedes creen que la puedan convertir en buena? ¿Qué es más poderoso, el poder del amor o la modorra del odio…?

  2. Nataly says:

    En lo personal creo que todos estamos dispuestos a cambiar pero la cuestión es que nadie puede obligarnos a ello. El secreto de toda relación es combinar tolerancia, confianza y respeto. Podemos enamorarnos de personas malas, de hecho a veces en la vida hace falta esa cuota de maldad, pero está en esa persona enamorarse de nosotros y cambiar; lo que nos queda es intentarlo siendo y expresando lo que somos al punto que te valoren y no quieran perderte. Creo que evitar continuar esta cadena de comportamientos dañinos es una decisión personal y a la vez de los dos… No sé tú qué opinas al respecto

  3. Mr. X says:

    Creo que en la lista de arriba hace falta algo importantísimo que se puede llamar practicidad, pragmatismo, operatividad, y que se la utiliza para cuando todo ha llegado a su infeliz término. Para que una relación dure y sea vivible, creo que siempre se debe tener presente que mañana puede terminar.
    Felicitaciones por el blog… sigan escribiendo

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