¿Es la manipulación un arte?

Según el diccionario, manipular es controlar sutilmente a una persona impidiendo que sus opiniones y actos se desarrollen natural y libremente.

Para muchas personas la manipulación es un término negativo porque desconocen lo positivo que implica. En ese sentido, de seguro te preguntarás si existe una manipulación buena y, aunque no lo creas, nosotros pensamos que sí. De hecho, existen tres tipos de manipulaciones:

  1. Manipulación Mala
  2. Manipulación Neutra
  3. Manipulación Buena

La primera, en términos generales, ocurre cuando el manipulador busca solo su objetivo sin importarle el daño que cause en el manipulado. La característica más importante del manipulador en este caso es conocer los puntos débiles de su “víctima”; en ese sentido, lo que importa es el conocimiento y, como en todo, el que sepa más ganará.

Un pequeño ejemplo de lo que ellos hacen…
Cuando estaba en el colegio tenía una novia que era un año menor y, como todo chico a esa edad, me ponía celoso de sus amigos y temía una infidelidad. Recurrí a varios argumentos para manipular a la chica, conociendo sus partes débiles y utilizando algunas clásicas estrategias:
  • Rol de víctima: Sin duda, una de las acciones favoritas de todo manipulador es generar lástima. Para ello, con frases como “amor no tienes tiempo para mí”, “solo pasas con tus amigos”, “yo no les caigo bien” y otras así de parecidas, logré que mi novia compartiera más tiempo conmigo sola. Después de ganar espacio, vino el segundo paso.

  • Así estamos perfectos: Para alejarla de sus amistades, comencé a vender los defectos de sus amigos y mi carencia de ellos, fingiendo no tener errores. Por lo general, para este propósito se suele decir “quién de tus amigos te ayuda en tus deberes/trabajos/deudas”, “estuviste enferma y nadie te ha visitado”, “acaso tus amigos son tan importantes como nuestra relación” y otro montón … insistí tanto en ese discurso que ella se encerró en una burbuja y cumplí con mi propósito.

Y de lo que ellas pueden hacer…

Como todo ser humano siempre tenemos una parte débil y el que la descubra podrá aprovecharse de eso.

En mi caso, ver llorar a una mujer es una debilidad. Cuando una novia mía logró identificar ese punto comprendió que podía manipularme al punto en que yo hiciera lo que ella pedía. En una ocasión había ahorrado dinero para irme de viaje con mis amigos y cuando el momento llegó, ella trató de evitar con sus argumentos que yo vaya; al ver que ninguno era valedero y que mi decisión no cambiaba por nada, empezó a llorar desconsoladamente pidiéndome que no viaje a tan solo una semana y ya con todo reservado. Aunque no lo crean, logró impedir mi ida y yo quedé mal con mis amigos.

El segundo tipo de manipulación se definiría como aquella en la cual el manipulador busca su objetivo, asociándolo con un objetivo secundario del manipulado; es decir, en este caso, ambas partes ganan.

Para entender un poco más…

En una ocasión quería ir al cine con mi novia y aunque a ella no le gustaba mucho la idea, porque quería quedarse en casa, la convencí para salir a cambio de que escoja la película que prefiriera. Este tipo de manipulación resulta intrascendente porque involucra acuerdos mutuos.

Finalmente, el tercer tipo de manipulación ocurre cuando el manipulador, ese conocedor de debilidades, tiene propósitos buenos hacia los otros. Cuando reconoce algún error en los demás, tiende a ser un crítico de los mismos, y empuja al manipulado a hacer cosas positivas.

Los hombres…

Cuando llevas una vida de manipulación negativa con la gente que te rodea te das cuenta que todo lo que siembras, lo cosechas.  Adoptando un carácter más de soporte que de manipulador pude empujar a una amiga a mejorar la relación con sus padres. Ella los faltaba mucho al respeto y trabajé para que ella reconozca su error y cambie de actitud. Comencé por decirle que con esa actitud sus padres podrían asociar su comportamiento a nuestra relación y continúe recalcando que si ella seguía así yo me iría de su lado y, de hecho, cuando ella fallaba, yo la dejaba sola. En un tiempo prudente entendió que estaba haciendo mal las cosas, logró cambiar su relación con ellos al menos a un mejor término.

Las mujeres…

La mayoría de personas en algún momento de su vida luchan contra un vicio, y en lo personal el mío era el tabaco. Como a muchos les pasará, las primeras en quejarse son las novias y la mía repetía que besaba a un cenicero cada vez que nos veíamos. Mi sentimiento hacia ella era fuerte y, verdad o no, decidió amenazarme con terminar si yo no dejaba de fumar. Probablemente contigo o alguien que conoces, estas exigencias no funcionan, pero conmigo sí, y aunque en realidad cortamos a los tres meses de esta amenaza, me sirvió para acabar con el vicio.

Creo que todos somos manipuladores por naturaleza y es un arte que algunos desarrollan más que otros con éxito absoluto; sin embargo, si de género hablamos, tanto hombres como mujeres batallan sin ser campeones absolutos. Como diría mi amigo Américo “Que levante la mano quien no manipuló por amor o conveniencia”…

El único consejo que podemos soltar, es aquel famoso refrán que dice: no hagas lo que no quieres que te hagan a ti. A cualquier persona que te rodee déjala ser libre en sus decisiones.

Y tú ¿tienes alguna historia de manipulación que contarnos?

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