Como vestir un pantalón

Resulta interesante ver cómo a través del tiempo una simple prenda de vestir puede connotarse de múltiples significados.

Los pantalones, en este caso, se han asociado a la masculinidad y el poder porque en el principio estuvieron destinados a su uso exclusivo; sin embargo, como en todo, su propósito cambió y fue adaptándose a los roles que tanto hombres como mujeres asumieron.

El pantalón, aunque parezca un elemento tan común como cualquier otro, es un símbolo de lucha constante y parece haberse convertido en una necesidad básica detrás de cualquier clóset. Él, como las relaciones que pretendemos conocer un poco más, ha evolucionado y se desenvuelve de acuerdo a la situación en la que su usuario está, haciéndolo sentirse satisfecho, seguro y con ganas de exhibirlo… aunque algunos dirán que a veces resulta mejor mantenerlo en las tinieblas (pero veremos).

Las relaciones hoy en día son distintas a las de hace cinco años y mucho más a aquellas de hace diez o veinte. Tal cual un par de pantalones, que de acampanados se han vuelto tutos, de entubados han pasado a ser rectos, de cintura a descaderados y así se han enfrentado a innumerables cambios, las relaciones y nuestros comportamientos en ellas deben ajustarse a nuestra comodidad y al propósito que tengamos, ya sea llamar la atención, pasar un rato, etcétera y etcétera.

Sin embargo, dentro de la extensa variedad que de pantalones y personas existen, hay esencias que perduran. Los pantalones siempre tendrán tela para cubrirnos las dos piernas y nosotros, hombres y mujeres, siempre tendremos esa necesidad de conocer a un otro, de socializar a dúo, y pretender convivir en armonía.

El secreto está en descubrir quién es el apropiado para cumplir ese rol y cuáles son sus características que van con nosotros.

Este descubrimiento es paulatino y se asemeja a vestir un pantalón, el cual debe quedarnos justo, hacernos lucir y sentir bien. No queremos que nos quede perfecto solo de vista, o solo en su largo o color… la relación, la pareja, debe convertirse realmente en nuestra ‘prenda’ ideal.

La invitación está hecha y juntos queremos aprender a elegir el pantalón correcto y a reconocer quién es el que mejor los lleva puestos.

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